miércoles, 29 de mayo de 2013

SI NO LEO ME ABURRO


El hombre que no lee no tiene ninguna ventaja sobre el que no sabe leer.

La lectura es fuente inagotable de cultura y de conocimiento infinito, pero no siempre ha sido de esa forma. En la antigüedad los libros eran raros y costosos. Los primeros materiales en los que se escribió fueron la piedra, arcilla, madera, y pergaminos fabricados con piel de animales. Pocas personas sabían leer, y muchos que sabían, trabajaban como sacerdotes de alguna deidad.

Unos 500 años atrás, los libros eran tan escasos y tan valiosos, que el obispo de Winchester, Inglaterra, tenía solo 17 libros en su biblioteca.  Cuando necesitó de una Biblia, tuvo que pedirla prestada al convento de San Seithin, y dejar una fuerte cantidad de dinero como garantía que la devolvería pronto y en buen estado.

Las cosas han cambiado, y en la actualidad tenemos acceso a la información de una manera rápida y abundante. Personalmente he sido dueño de unos dos mil libros a lo largo de mi vida, y de otros mil quinientos en formato electrónico. Estamos en una época en la que el libro está al alcance de casi cualquier economía.

A.      ¿POR QUÉ LEER?
Al igual que un músculo del cuerpo, el cerebro debe ser ejercitado, y la única forma de hacerlo es leyendo. La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar, y ser alimentado para poder vivir.

Además, la lectura nos ayuda a desarrollar las competencias intelectuales que necesitamos para tener éxito en un mundo tan competitivo. Un profesional que no lee pronto se verá absorbido por la competencia salvaje. Leer es una forma de asegurarnos un futuro brillante en nuestra profesión. Serás lo que hayas leído. Lee y conducirás, no leas y serás conducido.

Con la lectura viene el conocimiento, y con este la libertad. Ricardo León, novelista y poeta español, aseguró: “Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre.”  

B.      BENEFICIOS DE LA LECTURA
La lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, pues se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales.  Mientras leemos: obligamos a nuestro cerebro a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a ejercitar la memoria y a imaginar. Con ella mejoramos nuestra capacidad intelectual y de concentración. Además retarda y previene la pérdida de la memoria, por lo que permitiría retrasar la aparición de enfermedades tales como Alzheimer y reducir el número de casos. Para poder gozar de estos beneficios la lectura debe desarrollarse de manera constante.

Permite que interactúes mejor con las personas. Cuando leemos un libro nos sentimos parte psicológicamente de la comunidad que protagoniza la narración, por ejemplo el colectivo de magos en el caso de la popular saga de Harry Potter. Este mecanismo satisface una necesidad humana fundamental: la de pertenencia a un grupo.  

A su vez la lectura te permite desarrollar un pensamiento crítico, es decir, te conviertes en una persona que puede valorar las cosas con un mejor juicio.

Lectura y oratoria. Leer nos vuelve mejores oradores. Cicerón decía, “a hablar no se aprende hablando, sino leyendo”. Te vuelve un mejor orador porque cultiva en ti un acervo creciente y facilita la rapidez de respuesta.

C.      CONSEJOS PARA LEER MEJOR
·       Aprovecha los momentos libres para leer buenos libros. No desperdicies el tiempo en nimiedades ni en cosas frívolas como telenovelas, salas de chat y otros distractores que en vez de ayudarnos a crecer, nos estancan. El tiempo es la gran fortuna que se nos ha entregado a cada uno, aprovéchalo al máximo leyendo.

·       El proceso de lectura puede ser más provechoso si estamos claros cuál es el propósito por el cual leemos: por placer, en cuyo caso leeríamos ficción, por obligación, en este caso libros de texto; para investigar, ya sea en manuales o internet. Podríamos hacerlo también para seguir instrucciones. La finalidad es lo que define los resultados de la lectura.

·       Algunas personas acostumbran mover la cabeza para seguir la lectura. Esto cansa rápidamente. Lo correcto es solo mover los ojos sobre el texto, se avanza más y se fatiga menos.

·       No leas mientras estás en movimiento, por ejemplo, si vas en un vehículo, pues procurarás mantener tu vista fija en un texto que está en movimiento. Según algunos especialistas, esto es antihigiénico para los ojos.

·       Busca tu rincón favorito para leer, la comodidad cuenta a la hora de leer.

·       ¿Qué es lo que llevas siempre contigo? Tu teléfono celular, él puede ser tu cómplice en el fascinante mundo de la lectura, pues ya hay dispositivos que puedes utilizar para guardar cientos de libros en ellos, y leer en los momentos y lugares menos pensados.

·       A algunas personas no les gusta, pero marcar el texto en aquellas ideas que te impresionaron más, es una estrategia muy útil para comprender mejor el texto.

Desde las tablillas de arcilla con escrituras cuneiforme a la moderna Tablet han pasado seis mil años, y en cada uno de estos siglos la lectura ha marcado el camino del éxito para todos. El desarrollo de este hábito está seguido de progreso y prosperidad en todos los niveles.


ALGUNOS DEFECTOS COMUNES AL LEER
Leer palabra por palabra: esto implica un mayor esfuerzo en el movimiento de los ojos y una mayor inversión de energía para captar el sentido total de la oración.
Regresión: consiste en retroceder inconscientemente en el texto ya leído. Esto es una pérdida de tiempo.
Vocalización: es leer en voz alta. Retrasa la lectura.
Subvocalización:  consiste en pronunciar mentalmente el texto que se lee. Esto lo aprendimos cuando nos enseñaron a leer desde niños. Se puede superar con ejercicios especializados.
Falta de concentración:  leer muy lento puede provocar que no nos concentremos.  Nuestro cerebro procesa mucha información, y si leemos lentamente, se encargará de divagar, como si la mente se aburriera.
Lectura muy lenta: la lectura lenta disminuye la captación, se pueden recordar detalles, pero no el conjunto de ideas. 

2 comentarios:

mmqv dijo...

Señorita Arciniega: Proxelecta no es una palabra registrada en el diccionario, pero es un término que se está acuñando para calificar a las personas que se dedican a promover la lectura. Por otro lado, la palabra Lectofobia es compuesta, y por ello tampoco está registrada, sin embargo su significado es deducible: Temor a la lectura, Lo cual realmente es un poco metafórico para nombrar a personas que se niegan a leer.

alexis marroquin dijo...

BUENOS CONSEJOS AMIGO BRUNO VALLE, MUY IMPORTANTE ESPERO MAS PUBLICACIONES SUYAS. GRACIAS