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BASTA CON QUE EL DISCÍPULO SEA COMO SU MAESTRO

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Supe que era él con tan solo verlo. Su forma de caminar era inconfundible.   Su mirada era estable y profunda, y su personalidad transmitía seguridad y elegancia: el doctor Roberto Aguilar Leal, mi estimado profesor de literatura contemporánea y moderna. Con él aprendí grandes lecciones.   Tenía un carisma para enseñar muy difícil de encontrar. Todavía recuerdo el tono de su voz en cada clase, una voz grave, de una profundidad limpia y respetable. Enseñaba mientras oscilaba de izquierda a derecha a lo ancho del aula, junto a la pizarra pálida, y al mismo tiempo sucia de tantas ideas escritas en ella. Jamás olvidaré la lección que nos dio sobre “La Metamorfosis”, de Frank Kafka, libro que he leído unas mil veces después de las explicaciones del profesor Leal. Sus clases eran impresionantes, y recuerdo que siempre procuró transmitir algún valor importante en cada sesión. Eso hizo de sus enseñanzas algo permanente en mi conciencia. Él me enseñó a amar la literatura con pasión, y a e

EL ÉXITO ES LA META DEL FRACASO

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Tal vez nunca lo hayamos pensado, pero muchas personas consideraron el sacrificio de Jesús como un fracaso: “y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”. Is.59:3. Según este pasaje, Dios estaba azotando, hiriendo y abatiendo a Jesús, es decir, Dios estaba castigando al Señor. Lo que le estaba ocurriendo, se lo merecía. Veinte siglos después, eso que para muchos fue un fracaso, ha demostrado ser la victoria más monumental en toda la historia humana. El fracaso es parte de la vida, y usted lo puede comprobar, si vuelve hacia atrás los ojos de su conciencia para recordar aquellas cosas que emprendió y le salieron mal. Sin embargo, lo más probable es que esté valorando equivocadamente esas experiencias dolorosas, y les esté llamando fracaso cuando en realidad son peldaños que le han ayudado a ser mejor y a llegar hasta donde está ahora. Pasa hasta en las mejores familias.   Según Gn.15:1-3, Abraham se sentía fracasado.   Le dijo al Señor que sus promesas no le serv